GESTIONANDO EL CURRÍCULO EN LA ESCUELA

El director como líder pedagógico de la escuela pública está en la obligación de gestionar el aprendizaje, a partir de la gestión de un currículo activo, realista y pertinente, promoviendo la participación y el trabajo colaborativo de los actores educativos, además de crear condiciones favorables para convertir a su escuela en una comunidad de aprendizaje.  
En ese sentido, para convertir a la escuela en una comunidad de aprendizaje es muy necesario sostener en el tiempo el liderazgo pedagógico del director, siendo una de las herramientas más eficaces que permite alcanzar este propósito la formación continua del directivo; por esta razón, el Ministerio de Educación como ente rector de la educación en nuestro país, entabla convenios con instituciones como la Universidad Peruana Cayetano Heredia, a fin de desarrollar programas y especializaciones en gestión escolar, que promueven la reflexión y el  fortalecimiento de las competencias del director en torno a la gestión curricular y sus implicancias para la comunidad educativa y el equipo directivo de las escuelas (MINEDU, 2017).  
Al respecto, surge las interrogantes ¿Ha cambiado la escuela en los últimos 50 años? ¿Está preparada la escuela para gestionar los aprendizajes según las nuevas tendencias? La escuela es la institución que menos ha cambiado a lo largo de la historia. Tenemos una escuela cuyo concepto responde al imaginario, a un modelo de escuela con un patio donde los niños están formados cantando el himno nacional y escuchando el mensaje del director, aulas donde los estudiantes están sentados unos detrás de otros escuchando a su profesor que tiene la pizarra detrás, timbres o campanadas que anuncian un recreo para que los niños y jóvenes salgan al patio a jugar por un momento o van al quiosco escolar por alguna comida o bebida al paso, al regresar se tornan ordenados y el silencio del aula vuelve. Estos conceptos han sobrevivido a lo largo del tiempo, donde hay una jerarquía muy clara de relación entre adultos, niños y jóvenes, cuyas convivencias se hacen verticales porque hay unos que mandan u ordenan y otros que obedecen y acatan. Así mismo, una escuela con esas características poco o nada hará para gestionar el currículo y menos lograrán aprendizajes destacados con sus estudiantes, por la sencilla razón que no ha logrado un desarrollo organizacional ni ha cambiado su cultura ni sus valores como institución (De Faria Mello, 2005).
Por otro lado, el liderazgo pedagógico constituye un factor muy importante en el proceso de mejoramiento continuo de la escuela, visto no como un líder individual formal, sino configurado como un fenómeno o cualidad de la organización. Es decir, el ejercicio de la dirección como liderazgo se ve como una práctica distribuida en toda la organización, más democrática, “dispersa” por todo el conjunto de la institución; en lugar de ser una característica exclusiva de los líderes formales que se pretende dejar de lado por lo mismo que no ha contribuido mucho en los aprendizajes y el desarrollo de la institución (MINEDU, 2014).
Pero, ¿qué entendemos por liderazgo pedagógico? Kenneth Leithwood[1] lo define como la “labor de movilizar e influenciar a otros para articular y lograr las intenciones y metas compartidas de la escuela” (Leithwood, 2009). Ahora bien, el liderazgo no depende sólo de la dirección por ser la primera cadena de mando como en una escuela clásica; por el contrario, en una escuela dinámica suele estar ampliamente distribuido en toda la organización, de modo que los docentes, al trabajar conjuntamente, desarrollan competencias y ejercen apoyo y colaboración mutua. 
Ahora bien, Bolívar[1] sostiene que el liderazgo colectivo, distribuido o compartido equivale a ampliar la capacidad humana de una organización, con unas relaciones productivas, en torno a una cultura común. Así, el poder en las organizaciones, con distribución del liderazgo, es algo complejo, al tiempo que debe tender democráticamente a ser compartido con todos los actores de la institución. En efecto, el liderazgo distribuido, más que una mera forma de descentralizar o dirigir de modo participativo, se inscribe en una organización entendida como “organización que aprende” o algo más actualizado como una “comunidad profesional de aprendizaje” (Bolívar, 2010).
Por añadidura, en una institución educativa con liderazgo distribuido en toda la organización, el rol del docente es fundamental para que dicho liderazgo distribuido tenga sostenibilidad en el tiempo, a lo que Bolívar llama implicancia de los profesores, que logran ir ejerciendo en su respectivo grupo o conjuntamente, a su modo, una función de liderazgo; es decir, en qué grado va implicándose. Por eso, aun siendo muy relevante las personas que en cada momento ocupan puestos directivos, al tener –en principio- mayores posibilidades de influencia, nos importa las redes y roles que, por ellos u otros, se van creando en la escuela, de modo que agentes de cambio (incluidos agentes de apoyo externo) logran implicar a los miembros en dinámicas de trabajo y compromisos (Bolívar, 1997).

Sin embargo, ¿cómo debe ser la gestión curricular en una escuela centrada en los aprendizajes?  Primero debemos saber qué entendemos por gestión curricular. Fancy Castro Rubilar, manifiesta:
La gestión curricular se comprende como parte del marco de la gestión educativa, implica construir saberes teóricos y prácticos en relación con la organización del establecimiento escolar, con los aspectos administrativos, con los actores que forman parte de la institución y por supuesto con el currículum escolar. La gestión escolar es la consecución de la intencionalidad pedagógica en y con la participación activa de toda la comunidad educativa. Su objetivo es centrar-focalizar-nuclear a la escuela alrededor de los aprendizajes de los niños y jóvenes. Su desafío es dinamizar los procesos y la participación de los actores que intervienen en la acción educativa (Castro, 2005, p.13).
Entonces, comprendemos que es un conjunto de  acciones planificadas, organizadas, implementadas y evaluadas,  relacionadas entre sí, que emprende el colectivo  de una escuela liderada por el equipo directivo, para garantizar el logro de los aprendizajes. En el marco de la especialización en gestión con liderazgo pedagógico, la gestión curricular exige demostrar conocimiento y comprensión del Currículo Nacional de la Educación Básica (CNEB), demostrar conocimiento y comprensión de las herramientas curriculares producidas por el MINEDU para orientar la enseñanza, así como estar informado sobre la normatividad técnico pedagógica producida por el ente rector; el directivo además, debe crear oportunidad para el trabajo colaborativo entre docentes para la mejora de los procesos pedagógicos y demostrar manejo de  estrategias para la generación de acuerdos y el manejo de discrepancias en el trabajo grupal. De hecho estamos en ese camino con la finalidad de adquirir nuevas competencias y habilidades directivas (Pilar Pozner, 2014).
En tal razón, Viviane Robinson (2008) plantea que el currículo y su planificación, coordinación y evaluación de la enseñanza tiene impacto gravitante en los resultados del aprendizajes de los estudiantes; por lo que la reflexión y su revisión entorno al currículo con los docentes serán muy importantes, fortaleciendo la mejora de la práctica docente,  sobre la base de la retroalimentación y monitoreo sistemático para encontrar mejores resultados de los aprendizajes (MINEDU, 2016).  De ahí que, conocer y comprender el CNEB, aprobado con R.M. N° 281-2016-MINEDU, Modificado mediante R.M. N° 159-2017-ED, es todo un reto cuando se trata de interpretar y comprender para asesor al docente en su aplicación en el año 2018. Organizar eventos para el equipo docente como un seminario taller implica prepararnos y conocer su estructura, que consiste en el perfil de egreso, los enfoques transversales, las competencias, los estándares de aprendizaje, la organización de la educación básica y sus planes de estudio, orientaciones pedagógicas para el desarrollo de las competencias, que a su vez comprende las orientaciones para el proceso de enseñanza aprendizaje y la tutoría, orientaciones para la evaluación formativas de las competencias en el aula y las orientaciones para la diversificación curricular (R.M. N° 281-2016-MINEDU).
En conclusión, la gestión escolar con el liderazgo pedagógico del director permitirá visualizar su  característica principal la de tener estudiantes con aprendizajes satisfactorios como respuesta de haber logrado un desarrollo organizacional cuya cultura institucional de trabajo está centrada en los aprendizajes de los estudiantes. Si la escuela va rumbo a convertirse en una comunidad de aprendizaje, significa que está vinculando el trabajo docente con las familias y la comunidad, está gestionando el currículo a partir de las necesidades e intereses de los estudiantes, además, de atender la demanda de aprendizaje de su contexto.


REFERENCIAS

Bolívar, A. (2010) ¿Cómo un liderazgo pedagógico y distribuido mejora los
logros académicos? Revisión de la investigación y propuesta. Magis, Revista Internacional de Investigación en Educación, 3 (5), 79-106. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=281023476005
Bolívar, A. (1997). Liderazgo, mejora y centros educativos. Madrid: UNED. 
Castro, F. (2005) Gestión Curricular: Una nueva mirada sobre el
currículum y la institución educativa. Horizontes Educacionales, núm. 10, 2005, pp. 13-25. Universidad del Bío Bío. Chillán, Chile. Disponible en:
                        http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=97917573002
De Faria F. (2004) Desarrollo organizacional, enfoque
integral. México D.F, México: Limusa.
Leithwood, K. (2009) ¿Cómo liderar nuestras escuelas? Aportes desde la
investigación. Santiago: Fundación Chile.
Ministerio de Educación del Perú. (2017a). Módulo 4: gestión curricular, comunidades
de aprendizajes y liderazgo pedagógico. Lima, Perú: MINEDU.
Ministerio de Educación del Perú.  (2014). Fascículo de gestión escolar centrada en
los aprendizajes. Lima, Perú: MINEDU.
Ministerio de Educación del Perú. (2016). Plan de acción y buena práctica para el
fortalecimiento del liderazgo pedagógico. Lima, Perú: MINEDU.
Ministerio de Educación del Perú. (2017b). Currículo nacional de educación básica.
Lima, Perú: MINEDU.
Pozner, P. (2014) Nuevas competencias directivas. Vídeo. Recuperado de:
                       https://www.youtube.com/watch?v=BUHVxo55Ezo


[1] Antonio Bolívar es Catedrático de Universidad de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Granada (España). Ha participado, como director o miembro de equipo, en más de una veintena de Proyectos de investigación. Tiene publicados una treintena de libros y más de ciento cincuenta artículos relacionados a la educación y formación docente.    


[1] Kenneth Leithwood es profesor de liderazgo educacional y política en el Ontario Institute for Studies in Education (OISE) de la Universidad de Toronto, donde dirigió el Centro para el Desarrollo del Liderazgo. Asesor del Ministerio de Educación en la Provincia de Ontario (Canadá), sus investigaciones se han centrado en los temas de liderazgo, política educativa y mejoramiento escolar. 

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